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Artecorreo2pcr

Arte Correo: Poética y Comunicación

Publication

21 de enero, 1982

Publisher

Colectivo 3

Language

Spanish

El movimiento de arte-correo o arte postal incorpora actualmente a varios cientos de productores de diversos países, tanto del ámbito capitalista como del bloque socialista y del llamado Tercer Mundo. Iniciado, según se presume, por el estadunidense Ray Johnson, ahora da pábulo para que personas de muy disímiles ocupaciones y profesiones ofrezcan sus propuestas. Asimismo, lo practican algunos artistas de renombre y llegan a darse visos de su asimilación por el mercado y los aparatos del establecimiento cultural.

¿Cómo puede definirse al arte-correo? Una característica básica está dada por el tipo de canal de comunicación que utiliza para distribuir sus mensajes: el postal, esto es, los sistemas oficiales de correo, si bien eventualmente se recurre a la red telegráfica, telefónica, télex, terminal de computadora, entre otros. Pero vista la primacía del sistema postal, también asume la simbología del correo en muchas ocasiones: orlas de sobres, estampillas, sellos de hule similares a los de resello, tarjetas postales y demás.

Ese mismo acento prestado a la forma de envío postal resulta significativo. A despecho de ciertas restricciones consabidas y ecuménicas, como son la censura o la violación de la correspondencia, el correo es todavía un medio de comunicación al alcance de cualquier persona y, comparativamente, más barato que prácticamente todos los restantes medios de difusión. Hoy, ante la espesa trama de controles monopólicos y policíacos, costos prohibitivos y expertos de la manipulación que condicionan a los medios de significación colectiva, ciertamente el correo representa un espacio abierto de comunicación. Así, por ende, el arte-correo reivindica una fisura del sistema y burla, de hecho, sus mecanismos de acallamiento y control, dando oportunidad al trato directo y sin intermediarios manipuladores.

La característica anterior involucra ciertas condicionantes hacia el aspecto formal de las producciones. En principio, los soportes materiales deben ser en extremo ligeros, susceptibles de recoger planteamientos muy sintéticos y, probablemente, de reproducción múltiple o en serie. Esto, a su vez, proviene del hecho de que los productores sufragan por su cuenta el envio de sus trabajos y los costos de reproducción, lo cual constituye otra de sus reglas no escritas, pragmáticas y significativas.

De lo visto se desprende una característica definitoria: la intencionalidad, que también apareja un cierto grado de sistematización. Es decir, a diferencia de una carta común, o incluso de una correspondencia “artística” – literaria o plástica –, el practicante del arte-correo reconoce la existencia de “lenguajes”, planteamientos e interlocutores específicos. Configura, así, un circuito ad hoc de comunicación, con raíces estéticas y objetivos determinados, si bien implícitos y polisémicos.

Sin duda, esa misma calidad de circuito especial entraña una limitación: un intercambio estrictamente selectivo. Se escribe a iguales, por decir así, aunque las más veces no haya conocimiento personal. Creemos que esta limitación podrá subsanarse, como veremos a continuación, pero, por lo pronto, cabe apreciar al menos dos factores que amplían los alcances del circuito:

1) Un diálogo a larga distancia, entre individuos que quizás nunca llegarían a conocerse ni a intercambiar concepciones. Esto rompe los parroquialismos, la estrechez de miras, permite conocer otra circunstancia y otra problemática. Nutre la comprensíon y la solidaridad.

2) Correlativamente, se trata de un diálogo político, ideológico, por la propia naturaleza del sistema. Muchas veces estimula desfogues escapistas, es cierto, pero siempre significa un ejercicio libre (dentro de las grandes limitaciones sociopolíticas). Cabe decir, recargando el término, que favorece las prácticas de autoexpresión, y éste es uno de sus potenciales más productivos.

Insistiríamos sobre este último punto. Proyectado socialmente, masivamente, aquel acicate a la autoexpresión podría romper la barrera de trato circunscrito a conocedores o coleccionistas. Sería preciso enseñar, orientarse a promover el surgimiento de circuitos localizados de comunicación -- es decir, controlados por los emisores y los receptores --, que fluyan a través de todos los estratos de la sociedad, diferentes y seguramente contrapuestos a los códigos uniformadores, represivos, de la cultura y la comunicación masiva dominantes.

Lo visto nos lleva nuevamente a las características formales, principalmente los medios de producción material. Aquí se reivindican las prácticas artensanales combinadas con los modernos ingenios tecnológicos, pero bajo el control de los productores. Al desempeñarse en términos ajenos al mercado y al subsidio gubernamental, estas manifestaciones acuden a hechuras económicas y de reproducción múltiple: ofsset de oficina, fotocopiadora, fotomecánica, mimeógrafo, serigrafía, grabado y sellos de goma, collage, etc. Se trata de que muchas persenas, o grupos sociales, puedan hacer las cosas con los recursos a su alcance, lo cual conlleva una democratización económica y formal de las producciones.

¿Constituye una nueva “vanguardia”, o una moda, el arte-correo? No, de hecho. Visto como un circuito de comunicación abierta, horizontal, escapa a los cartabones oficiales del arte. Sin embardo, recoge todas las aportaciones artísticas de este siglo -- constructivismo, futurismo, informalismo, arte conceptual, pop, pobre, ecológico, de sistemas, actuaciones y demás -- en un “caldo” ecléctico, sí, pero dirigido sobre todo a la comunicación dialógica, al diálogo. En este tenor, su novedad estética es baja, mientras su capacidad participativa es alta y corrosiva.

Por su parte, los artecorreístas no gustan de definir su práctica. Poco se ha escrito o teorizado al respecto; priva un afán de romper las normas retóricas (aunque se crean otras reglas), si bien, en calidad de nuevos procesos de significación, ocupa un lugar en los marcos de la semiótica ideológica y cultural. Hoy, dada la profusión de practicantes y de corrientes internas en el movimiente, es oportuno intentar analizarlo y ordenario como un sistema, que eleve sus potenciales de respuesta artística y política. En suma, sin barreras para producirlo, reproducirlo y trasmitirlo, se trata del arte realizado: POST-ARTE.

México, D.F., 21 de enero/82

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Detalle del texto original de Colectivo 3 "Arte Correo: Poética y Comunicación"
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