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Mauricio Marcin

post Contributor Curator Museo Experimental el Eco

Mauricio Marcin works as researcher at Museo Experimental el Eco in México City. From 2007 to 2012 he was curator of El Clauselito, a project room in the Museo de la Ciudad (Museum of Mexico City). In 2010 Marcin edited the book Artecorreo (Mail art) that gathered works of hundreds of Latin American artists in the 1960s and 1970s. With Annabela Tournon he is coeditor of TADA magazine, a bilingual exercise between France and Mexico. At present, he is directing a play by Juan José Gurrola that will be presented in the Ninth Mercosul Bienal in Porto Alegre, Brasil, in September 2013 in collaboration with Fernando Mesta and Gaga Gallery. Recently he has been researching the Apparent Movement.

Mauricio Marcin trabaja como investigador en el Museo Experimental el Eco en la ciudad de México. De 2007 a 2012 fue curador de El Clauselito, un cuarto de proyectos en el Museo de la Ciudad de México. En 2010 editó el libro Artecorreo que reunión trabajos de cientos de artistas en América Latina en las décadas de 1960 y 70. Junto a Annabela Tournon es coeditor de la revista TADA, un ejercicio bilingüe entre Francia y México. Actualmente dirige la representación de una obra de teatro de Juan José Gurrola que será presentada en la Novena Bienal de Mercosur en Porto Alegre Brasil, el próximo septiembre en colaboración con Fernando Mesta y la Galería Gaga. Recientemente ha estado investigando el Movimiento Aparente.

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 mg 0006 (1)

En 1894 Octave Uzanne imaginaba el final de los libros. Acaso lo pronosticaba con acierto. Hoy se puede observar como ya nadie lee las novelas de Ives de Lalande, lo cual permite suponer que ya nadie lee las novelas de nadie. Dice Uzanne: “Si por libros entendéis esos innombrables cuadernos de papel impreso, doblado, cosido y encuadernado con una cubierta que anuncia el título de la obra, confesaré francamente que no creo en absoluto –y los progresos de la electricidad y la mecánica moderna así lo indican- que el invento de Gutenberg pueda a corto plazo no caer en desuso como intérprete de nuestras producciones intelectuales.”
Posteriormente, Uzanne especula sobre las formas de difundir y distribuir la civilización. Considera que las noticias llegarán, a modo de cápsulas, por medio de aparatos telefónicos hasta los hogares y las oficinas. Cada invención técnica trae aparejados sus posibles accidentes. El correo inventa el artecorreo, la bomba inventa el accidente, el internet acrecienta el calentamiento global y solo algunos de los posibles accidentes de cada técnica se verifican en la realidad, mientras otros subyacen como potencia que respira calma y queda. ¿Es el artecorreo una manifestación eminentemente ligada a un medio de distribución? Si tuviera que responder sí o no a la pregunta ¿ha dejado de existir el artecorreo o fluyó a soportes digitales?, contestaría patafísicamente que sí, ha dejado de existir, o se usa poco. Creo que se piensa como un anacronismo y se olvida que en algunos anacronismos late un fuego. ¡Hemos conocido de cartas que liberan sustancias asesinas! No estoy convencido de la vanguardia, ni de las intenciones de progreso, ni de la evolución. Probablemente los medios electrónicos que tanto se usan hoy día y noche vayan a terminar por desaparecer nuestros cuerpos. Y ese peligro si me asusta. No considero deseable el uso de internet por todos los accidentes que acarrea, entre ellos, el de un presente transparente a los ojos del gran Informático. Creo que hay que recuperar con urgencia todo aquello que exija el uso del cuerpo. La palabra con voz y tono. La piel con arrugas. El baile, claro. Y la bebida que alegra y mata, mediante el cuerpo que se pudre o se ahoga. La era digital en cambio, no mata nuestros cuerpos de peste o asma sino por el acto de descorporalización. Como mago que esfuma. Por eso, repito, mejor vivir con dosis de cicuta o de ternera y desalentar lo tele, discrepar en cercanía.

Mauricio Marcin

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En 1894 Octave Uzanne imaginaba el final de los libros. Acaso lo pronosticaba con acierto. Hoy se puede observar como ya nadie lee las novelas de Ives de Lalande, lo cual permite suponer que ya nadie lee las novelas de nadie. Dice Uzanne: “Si por...

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